«Modernidad conservadora y cultura política: la Acción Católica Argentina (1931-1941)», por Jessica E. Blanco

Modernidad conservadora y cultura política: la Acción Católica Argentina (1931-1941), por Jessica E. Blanco

Editorial de la Facultad de Filosofía y Humanidades (UNC), Córdoba, 2008

ISBN 978-950-33-0663- 5

322 páginas

Durante la década de 1930, en Argentina, el clima marcado por la crisis de legitimidad del liberalismo permitió la aparición y posibilidad de realización de otros proyectos, como el católico de nueva cristiandad. En este contexto, en 1931 se fundó una asociación laica denominada Acción Católica Argentina, con la misión de promover modelos de acción política y social alternativos al liberal. Se conformó bajo los principios integralistas y representó la encarnación de una ofensiva católica de recristianización social, de acuerdo a una visión del laico como militante y protagonista en la vivencia de su religión.

En cuanto a su contribución a la esfera pública argentina, esta asociación trató de influir socialmente a través de una presencia constante y un despliegue de actividades que abarcaron desde los mensajes de religiosidad y las concepciones morales para la familia, la escuela, el ámbito laboral y estudiantil, los medios de comunicación, las costumbres y los gustos sociales, hasta los poderes públicos y la resignificación de ocasiones de recreación, fechas conmemorativas y festividades religiosas.

La Acción Católica se constituyó en un actor político y social moderno por su intervención en la conformación de la esfera pública y por el trato en su interior, pero su modernidad fue conservadora por la limitación de pensamiento y por su concepto de participación política corporativo que rechazaba la intervención del individuo como ciudadano. La modernidad como autorreflexión era aceptada parcialmente por la Iglesia y la Acción Católica, ya que aprobaban la modernización económica y su corolario inmediato, la diversificación social, pero no avalaban la modernidad cultural, es decir, la plena libertad de pensamiento y de expresión. Por consiguiente, estaba ausente una de las utopías modernas: el principio de autorrealización ilimitada.

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