Sobre la obra de Sarmiento: ¿Por qué habría que leerla?

Porque podemos aprender alguna de las formas que puede adquirir el compromiso vital, político y civil de un actor cultural en el debate de los asuntos públicos.

POR ADRIANA AMANTE en Revista Ñ

Amante es profesora adjunta de la cátedra de Literatura Argentina I “B”, dirigida por Julio Schvartzman en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Escribió el capítulo sobre Sarmiento para “La Historia crítica de la literatura argentina”, dirigida por Noé Jitrik.

¿Qué siguen enseñando los textos de Sarmiento?

Una pregunta que nos hacemos es qué puede aprenderse leyendo su obra. Pero, ¿por qué habría que leerla? Porque podemos aprender alguna de las formas que puede adquirir el compromiso vital, político y civil de un actor cultural en el debate de los asuntos públicos. También, porque nos deja ver la convicción en la defensa de una idea, y el arrojo y el tesón por imponerla. Y si el pensamiento se articula como lenguaje, el de Sarmiento lo hace como escritura, ganado por el impulso de una sintaxis tan certera y demoledora como, en ocasiones, también desmañada hasta el anacoluto; invadido como podía verse por la cólera política, que lo llevaba tantas veces hasta el borde de lo admisible; o arrebatado por la lírica que no desarrolló en poemas sino en prosa, sostenido por la contundencia a menudo violenta de las palabras que esgrimía o que lanzaba a la cabeza de los enemigos o de los indiferentes a su prédica así como por el fulgurante trazo y la coloratura sinestésica de sus imágenes visuales.

¿Qué parte del programa interesa a los alumnos?

Lo más estimulante es que, luego de una inicial desconfianza, y dando por sentado que no puede ser atractiva la obra de un escritor con cuya ideología no concuerdan, los estudiantes disfrutan de la gozosa aventura de experimentar por qué Sarmiento puede ser un gran escritor. Los entusiasma descubrir la amplitud del proyecto literario y la minucia del detalle; y entonces se muestran más proclives a compartir (o incluso a proponer) que la configuración de la inmensidad bárbara de la pampa, fraguada a golpes de anáforas, filípicas e insistencia, es la prueba perdurable de la belleza y el brío de la más poderosa escritura del siglo XIX argentino.

 

 

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