“Periodismo y Revolución”, Guillermo Quinteros y María Elena Infesta (dir.)

Cuáles fueron las representaciones histórico políticas que trazaron los principales medios gráficos del país desde el siglo XIX a principios del siglo XXI en torno a la Revolución de Mayo y qué discursos e identidades delinearon sobre la gesta patriótica que dio origen al Estado Nación argentino fueron los interrogantes iniciales que dieron origen al proyecto de investigación Periodismo y Revolución que lleva a cabo el Laboratorio de Estudios en Comunicación, Política y Sociedad de la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y el Centro de Estudios en Historia Argentina y Americana de la Facultad de Humanidades.

Dirigido por el doctor en Historia Guillermo Quinteros y codirigido por María Elena Infesta, también doctora en Historia, este proyecto parte de considerar que a lo largo de la historia, el periódico ha sido un actor clave y fundamental en la divulgación de las ideas y en la forma de representar los asuntos locales.

“En la cuantiosa información recogida se ha observado que la Revolución de Mayo de 1810 siempre ha sido motivo de reflexión periodística, con algunos matices a destacar –explicó el director del proyecto retomando el trabajo de María Elena Infesta y de Paula Salguero–: por ejemplo, durante los primeros años de edición de La Gaceta Mercantil, publicada desde el 1 de octubre de 1823 hasta 1852, el 25 de mayo de 1810 no siempre fue motivo de interés en el periódico y cuando prestó atención al hecho, se hablaba de manera muy significativa de la declaración de la independencia y, menos, de la revolución.” El cuerpo documental que utilizó el equipo de investigación está conformado por ejemplares de La Gaceta Mercantil, El Lucero, La Nación, Clarín, La Prensa, La Razón y El Día, y los años analizados llegan hasta 2010. El trabajo de Fabio Guterres Ludwig y del propio Quinteros sobre El Día (1943-1983) analiza cómo las publicidades, las notas de opinión, los editoriales y las crónicas de los actos demostraron los cambios en los discursos sobre la Revolución, siempre asociados a la coyuntura política del convulsionado período estudiado. Lo investigado hasta la fecha revela de qué manera las representaciones de la Revolución permitieron a los medios gráficos analizados formular una lectura del presente.

En 1960, cuando se cumplían 150 años de la Revolución de Mayo, el diario La Prensa editó un extenso suplemento, analizado por Magalí Chiocheti, que interpretaba no sólo los hechos histórico políticos de la Independencia sino que abarcaba hasta los años 1940, dejando de lado, expresamente, al peronismo.

“Todo el período revolucionario e independentista hispanoamericano ha llevado a numerosas revisiones en la historiografía política y social –agregó el director del proyecto–. Las nuevas formas de concebir el espacio público y el papel que en ello jugó la prensa decimonónica ha sido revalorizado en varios aspectos. Se ha establecido un consenso sobre que discutir fue el objetivo de la prensa del siglo XIX, y que por lo tanto tildarla de política, de opinión o partidaria sería una redundancia.” A lo largo de las últimas décadas, según Quinteros, se ha puesto en evidencia la transformación reciente en la relación entre prensa e historia. Desde el punto de vista historiográfico, la prensa ya no se enfoca tan sólo como una fuente potencial para indagar sobre las ideas, las instituciones o las mentalidades de una sociedad, sino también como impulsora de problemáticas propias.

Periodismo y Revolución parte de distinguir dos tipos de prensa escrita: la denominada prensa de combate, que predominó durante el siglo XIX, cuando el periódico era el ámbito donde se dirimían explícitamente las posiciones ideológicas de la época. Y un segundo período, que el equipo de investigación ubicó a finales del siglo XIX, cuando se trazaron los rasgos de la prensa profesional y de la empresa periodística, basada en el fin de lucro. A comienzos del siglo XX, y a la luz de la lenta integración de las masas a la vida política, explica el historiador, surgió la necesidad de la información: el periodismo informativo ya no representaba una expresión partidaria, sino que se construía a sí mismo como un observador neutral.

Con el nacimiento y la popularidad de la radio primero, y de la televisión después, la prensa gráfica se especializó en el periodismo interpretativo y analítico y dejó de ser el medio que ofrecía la exclusiva. “Sin tener la posibilidad de brindar la primicia, el periodismo gráfico se concentró en la profundización discursiva y en el análisis de la información. Dentro de esta tendencia, en la década de 1990 hemos asistido a otro fenómeno que es el del surgimiento de los multimedios, de la concentración de la prensa en corporaciones o grupos corporativos”, explicó Quinteros.

A través de un estudio comparativo, el último período revisado analiza los diarios Clarín, La Nación y La Prensa entre 1970 y 2010. En estos últimos 40 años de historia argentina, el análisis propuesto por Sandra Santilli, Catalina Curciarello, Julia De Diego, Paula Salguero y Mauricio Schuttenberg, hace hincapié en los momentos de crisis y tensión política desde el asesinato del general Aramburu, seguido por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura militar, pasando por la crisis de 2001, hasta llegar a la segunda década del siglo presente.

A dos años de celebrarse el bicentenario, este proyecto de investigación contribuye al debate académico no sólo en el campo de la comunicación, sino también en el de la historia.

 

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