Breve historia de la Primera Guerra Mundial y Breve historia de la Segunda Guerra Mundial. Norman Stone

El historiador inglés Norman Stone relata con agilidad la Primera y Segunda Guerras mundiales en dos tomos. Analiza estrategias políticas y aciertos y errores militares.

El final del Tercer Reich no fue un momento de júbilo, como había ocurrido con el armisticio de 1918. Habían muerto más de 70 millones de personas y Europa (y gran parte de Asia) estaba en ruinas”, sintetiza el historiador inglés Norman Stone.

El júbilo estuvo no obstante en Moscú, Paris, Londres o Nueva York. Están los noticiosos de la época para recordarlo, pero el saldo no pudo ser más catastrófico. No cuenta el resumen negro las víctimas de la Guerra Civil en España, las de Rusia o China y luego además, en Vietnam y los millones del Gulag, la Revolución Cultural o Ruanda y sus matanzas. Malthusianismo a la carta.

De Stone la editorial Ariel acaba de publicar dos tomos excepcionales: Breve historia de la Primera Guerra Mundial y Breve historia de la Segunda Guerra Mundial : ambas se complementan.

El inglés que enseñó Historia Moderna en Cambridge y Oxford y dirige en Ankara el Centro Turco-Ruso, leyó la mejor literatura de ambos conflictos, confiesa, para hacer su erudito trabajo.

Si para Eric Hobsbawm el siglo XX fue “corto” porque lo inicia la Revolución Rusa, Stone dice que el siglo XIX acabó con el comienzo de la Gran Guerra entre 1914-18.

El origen

En el primer libro se cuenta la historia a través de las batallas, grandes como Verdún o Ypres, o pequeñas. Casi no se detiene en los aspectos diplomáticos y menos aún en el trasfondo de toda guerra, los grandes intereses en pugna, sino que se guía por aspectos geopolíticos.

¿Qué trajo esa guerra respecto a otras casi recientes?: la Guerra Franco-Prusiana (1870) o, cruzando el Atlántico, la Guerra Civil norteamericana (la de la Triple Alianza contra Paraguay atisbó también la guerra moderna). Muchas novedades tecnológicas, crueldad sin precedentes, armamentos sofisticados: la aparición del tanque y de la aviación, los submarinos, los enormes acorazados con gran autonomía, los gases pero también las vías férreas, vitales para quien las controlaba dependieron grandes batallas, en fin las modernas redes de caminos.

Pero para Alemania su poderosa flota le llevó un tercio de su presupuesto, se hizo insostenible. Con todo “la industria de guerra se convirtió en el principal motor de la economía” particularmente para EE.UU. una vez que decidió intervenir en la contienda del lado de la Entente Cordiale. Derrotada, Alemania perdió sus colonias en Africa y se modificó el mapa de Europa, sobre todo con el surgimiento del Estado soviético y la paz de Brest-Listov.

La definición

Para Stone la Segunda Guerra (1939-45) es resultante del resentimiento por las secuelas del Pacto de Versalles y las exigencias a Berlín de pagar reparaciones. En esta visión, Adolfo Hitler es una consecuencia de aquella “humillación” al igual que el nacionalismo exacerbado y el antisemitismo, con raíces históricas en Alemania y otros países, al culparse a los judíos de “la expoliación alemana” o el fracaso de la República de Weimar que siguió al Kaiser.

Se sabe que hay otras interpretaciones con acento en el gran capital concentrado alemán que encontró en el nacionalsocialismo, que luego alcanzó vuelo propio, como tapón a la marea roja de socialistas y comunistas, plagados de errores históricos que ayudan a comprender el ascenso del nazismo.

Gran parte del tomo II también sigue las grandes batallas en varios frentes: la blitzkrig sobre Polonia, Bélgica y Francia; la irrupción de regimenes pro nazis en varios países del centro de Europa, el Holocausto.

También narra los decisivos papeles de Gran Bretaña, la URSS y los EE.UU. en esta guerra que se globalizó con la irrupción del Japón e Italia.

En su relato, Stone se pregunta si EE.UU. no debió abrir el 2º frente en Normandía un año antes para aliviarles la carga a los soviéticos. Antes rinde tributo a Winston Churchill por negarse a hacer un acuerdo por separado con Hitler para unir fuerzas contra la URSS, previo a que los nazis la invadieran.

Además se pregunta si eran necesarias las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki habida cuenta de que Japón estaba militarmente derrotado. Grandes preguntas, variadas respuestas.

Stone es hábil en relatar grandes combates como la invasión a Francia, o las batallas de Stalingrado, Kursk y otras, donde es duro con los militares incompetentes, que han sido más de los que se cree: sus yerros costaron contingentes humanos.

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